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Por Dr. Aldery Nelson Rocha
anelsonrocha@hotmail.com
1. ¿Qué tiempo es
éste, en el que vivimos?
Este es el tiempo de gracia; es el año agradable del
Señor y año del rescate del alma.
"Y, cuando alguien vende una casa de morada en
ciudad amurallada, entonces la puede rescatar hasta
que se cumpla el año de su venta; durante un año
entero será lícito su rescate. Mas, si pasando un
año entero, todavía no fuere rescatada, entonces la
casa, que estuviere en la ciudad amurallada, QUEDARÁ
PARA SIEMPRE en poder de aquel que la compró, y para
sus descendientes; y no saldrá en el Jubileo" (Lv.
25:29––30). "En tiempo aceptable te he oído, Y en
día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el
tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación"
(2. Co. 6:2). "El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ungió para predicar buenas nuevas
a los mansos; me envió a restaurar a los tristes de
corazón, a proclamar libertad a los cautivos, y a
los presos apertura de cárcel; a proclamar el año
aceptable del Señor y el DIA DE VENGANZA DE NUESTRO
DIOS; A CONSOLAR A TODOS LOS TRISTES" (Is. 61:1––2).
a. ¿Cuál es el periodo en que vivimos? ¿Qué relación
hay en los versículos de arriba con la respuesta?
Vivimos en el periodo "Gracia". Pero, ¿qué
representa este periodo en el estudio Escatológico?
b. El periodo de gracia es el periodo de
paralización entre la ULTIMA Y PENULTIMA semana de
Daniel:
ULTIMA SEMANA Los periodos (Cada año es multiplicado
por una semana de años sabaticos. Por eso tenemos 62
x sete), Leviticos 25.
PRIMER PERIODO 7 Semanas (49 años) (Dn. 9:25).
2 SEGUNDO PERIODO
62 Semanas (434 años) (Dn. 9.26).
3 TERCER PERIODO 1
Semana (siete años).
Las setenta semanas de Daniel son un periodo en que
DIOS TRATA CON EL PUEBLO DE ISRAEL EN SU TIERRA.
Mientras Israel está fuera de la tierra, el
"segundero" del gran RELOJ no se mueve!
c. Las setentas semanas tienen tres periodos
divisionarios:
1) Un periodo de siete semanas. Cada semana equivale
a siete años. Este periodo tiene la duración de 49
años, tiempo relacionado a reconstrucción de
Jerusalén. El inicio de este periodo comienza desde
el orden para la reconstrucción a través de Neemías,
en 445 antes de Cristo.
"Sabe y entiende: Desde la salida de la orden para
restaurar y para edificar Jerusalén hasta el Mesías,
el Príncipe, SIETE SEMANAS.”
2) El segundo periodo (Dn. 9:26): "...hasta el
Mesías, el Príncipe (necesitará de siete semanas) y
sesenta y dos semanas; (...) Y después de las
sesenta y dos semanas SERA QUITADO EL MESIAS, y no
será más" (Dn. 9:25––26). Aquí el hijo de mujer es
arrebatado" (Ap. 12:1––5). La lectura rápida del
texto de Daniel 9:25 y 26 no determina con claridad
el asunto; una buena lectura llevará al estudiante a
entender lo siguiente:
"Desde la orden para reedificar Jerusalén" siete
semanas. "Hasta el Mesías, serán necesarios los dos
tiempos juntos" siete semanas más sesenta y dos
semanas.
Cuando Jesús llegó a la ciudad de Jerusalén, en la
ocasión de la llamada entrada triunfal, él mencionó
el tiempo exacto de las 62 semanas (que vieron
después de las primeras siete):
"Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró
sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses,
a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!
Mas ahora esto está ENCUBIERTO DE TUS OJOS" (Lc.
19:41––42). "Como está escrito: Dios les dió
espíritu de profundo sueño: ojos para que no vieran
y oidos para que no escucharan, hasta al día de hoy"
(Ro. 11:8).
Desde el principio del ministerio de Jesús hasta su
muerte, él intentó anunciar los misterios de Dios a
su gente; pero el pueblo estaba manipulado con una
falsa doctrina, que era la doctrina de los fariseos
y nadie podría hacerlos comprender los misterios del
Reino. De eso Jesús habló en Mateos.
Cuando Moisés descendió del monte, en la ocasión en
que trajera la Ley de parte de Dios a su pueblo, su
rostro brillaba. La intención de Dios era REVELARSE
a su pueblo a través de Moisés (Ex. 34:25––29; 2 Co.
3:14). El pueblo escuchó a Moisés, mas de rostro
cubierto con el velo. Este velo hasta hoy permanece!
Pocos, en los días del ministerio de Jesús, pudierón
decir como Juan, el evangelista, "Y el Verbo se hizo
carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria,
como la gloria del Unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad" (Jn. 1:14). Israel, por libre y
espontánea voluntad aceptó el velo para no ver la
gloria de Dios y de su Reino revelado a través de su
Hijo Jesús.
4. ¿QUÉ PROPORCIONÓ
ESTE PERIODO QUE TERMINÓ CON IGNORANCIA Y
ADORMECIMIENTO DE ISRAEL EN RELACION AL REY Y AL
REINO?
"Mas sus sentidos fueron endurecidos. Porque hasta
hoy el mismo velo está por levantar al cual fue por
Cristo abolido; Y hasta hoy, cuando es leído Moisés,
el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Mas,
cuando se convirtieren al Señor, entonces el velo
será quitado" (2 Co. 3:14––16).
a. El año aceptable
Es el tiempo de la gracia el año aceptable. Es el
año del rescate del alma en vida en el cuerpo. En el
segundo periodo, cuando Jesús, el Mesías llegó para
predicar a la casa de Israel, solamente una mujer
pudo parar el reloj del tiempo en relación a los
judíos (Mt. 15:28).
"Y Él respondiendo dijo: Yo no fui enviado sino a
las ovejas perdidas de la casa de Israel... No es
bueno tomar el pan de los hijos, y echarlo a los
perrillos. Y ella dijo: Si, Señor, mas también los
perrillos comen de las migajas que caen de la mesa
de sus señores. Entonces respondió Jesús, y le dijo:
¡Oh mujer! grande es tu fé, sea hecho contigo como
tú quieras..." (Mt. 15:24––28).
El año aceptable no es el tiempo de las migajas,
sino de la plenitud de los gentiles. Es el tiempo en
que Dios derrama de su Espíritu sobre los siervos
gentiles cuando los hijos del reino se quedan afuera
como el hermano del hijo pródigo. Aquel hombre no
quiso entrar en la fiesta y se quedó afuera por
libre y espontánea voluntad.
b. ¿Y el tiempo del Pariente Redimidor?
Es el tiempo al cual llamamos "PARALIZACION DEL
TRATAMIENTO DE DIOS CON ISRAEL", el periodo que
equivale a la paralización de las seteta semanas de
Daniel entre la penúltima y la última semana.
c. ¿Por que Dios paralizó las setenta semanas entre
la penúltima y la última?
Para introducir la Iglesia en el Reino. El tiempo de
gracia es el tiempo necesario para que Dios
introduzca la Iglesia en el Reino. El tiempo de la
gracia terminará justamente cuando la Iglesia fuere
arrebatada para la Nueva Jerusalén (Jn. 14:1––3),
donde las bodas del Cordero estarán preparadas.
d.Las bodas del Reino:
Las bodas del Reino son las festividades de
recibimiento de los elementos del Reino. Entre los
judíos existían tres etapas para el casamiento
total:
1) El compromiso, lo que equivale a la promesa de
casamiento entre los gentiles. Este compromiso es
familiar y serio. No se puede comparar al noviazgo.
2) El Contrato, lo que era efectuado legal y
judicialmente, que equivalía al casamiento bajo el
régimen civil.
3) Las bodas, lo que equivalía al RECIBIMIENTO de la
novia por el novio en casa. Era la última etapa, que
equivalía al casamiento "religioso", ¡y manifiesta
el recibimiento de la novia en la casa del esposo!
Las bodas del Reino serán las etapas de recibimiento
de los elementos, que fueron redimidos por Jesús, en
el Reino de Dios.
e. ¿Cómo entrar al Reino?
El Reino es de Dios. Ese Reino tiene PODER y GLORIA.
Ninguna persona puede entrar en el Reino sin tener
"conocimiento" del poder y la gloria del Reino. La
palabra "conocimiento", aquí significa:
experimentar. El tiempo de "paralización de las
setenta semanas" es el periodo en que Dios
introducirá a la Iglesia en el Reino. Este periodo
irá hasta las bodas del Cordero que inicia con el
arrebatamiento. El Tiempo de la Gracia es el tiempo
necesario para que Dios introduzca a la Iglesia en
el Reino, así como las setenta semanas descritas en
Daniel, serán el tiempo necesario para introducir
Israel en el Reino Espiritual para hacer de su Reino
terrenal una gloria para siempre (Is. 4:1––6). Será
el tiempo en que Dios derramará de su disciplina en
medio de su pueblo Israel, para que reconozcan su
gran error: Haber rechazado al Pariente Redimidor
(Jn. 1:11). El recibimiento de Israel en el Reino
depende del recibimiento y reconocimiento del
Mesías:
"Y le preguntarán: ¿ Qué heridas son estas en tus
manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa
de mis amigos...Y derramaré sobre la casa de David,
y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de
gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien
traspasaron, y llorarán como se llora por hijo
unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige
por el primogénito" (Zc. 12:10; 13:6).
Con el recibimiento del Mesías por Israel, en el
final de la batalla del Armagedón, el Reino de
Israel será introducido en el ¡Reino de Dios! Así,
en la última semana Dios mostrará su poder y gloria
a Israel ¡y a las naciones!
5. ¿Y LA IGLESIA?
Actualmente Dios está tratando con la Iglesia de una
manera muy especial. La Iglesia es un pueblo de
propiedades exclusivas de Dios e incluye tanto a los
judíos como a los gentiles. En ella no hay acepción
de personas. Ningún elemento del Reino puede ser
introducido en el Reino sin experimentar la gloria y
el poder del Reino. Dios tiene un reino y éste tiene
poder y gloria. Dios no da de su gloria al hombre
¡Dios otorgó de su gloria a la Iglesia a través de
Jesús!
"Mas no ruego solamente por éstos, sino también por
los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y
yo en tí, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria
que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así
como nosotros somos uno" (Jn. 17:20––22).
¡Qué mejor oración, que ésta! ¿Qué significa: "para
que sean uno como nosotros somos uno"? Es, "¡que la
Iglesia sea recibida en el Reino con los mismos
privilegios que yo tengo contigo! ¡Por eso luego yo
les di mi gloria para que la experimenten!"
¡Aleluya!.
Con esto, la Iglesia ha recibido la gloria de Dios,
sin velo alguno.
a. ¡Falta el Poder!
El poder es la manifestación del Reino. ¡El Reino
consiste en poder! Al final, el Reino de Dios
todavía vendrá con poder. Él comenzó a venir con
poder. Ahora es tiempo que la Iglesia lo reciba en
plenitud. El inicio fue en el Pentecostés; fueron
las primicias que todavía podrían ser contadas: tres
mil, mil. ¡Pentencostés es la primicia, siete
corderos, un barco, el inicio!... Fue en aquellos
días que el Reino comenzó a ser manifestado
espiritualmente. ¿Por qué espiritualmente? Porque
las prioridades de Dios son las cosas espirituales.
b. ¿Por qué Dios no liberó en seguida al pueblo de
Israel del Imperio de Egipto?
¡Porque Dios quería tratar primero con los dioses de
Egipto! ¿Cuáles eran los dioses de Egipto? Los
dioses de Egipto ¡eran demonios! A través de ídolos
ellos adoraban demonios. Antes que él se retirara de
Egipto quería dejar bien claro que sus dioses no
valían nada, ¡quería exponerlos a la vergüenza! Por
eso el Reino de Dios llegó con poder a la Iglesia;
viéndolo primero espiritualmente. Para despojar a
los demonios, aún más: ¡para triunfar sobre ellos!
4. EL DERECHO AL
GOBIERNO DEL REINO DE DIOS.
Mateo 1:1––17 es el texto de la Biblia que
representa a Jesús como tenedor de los derechos al
trono del Reino en la tierra y Lucas 1, en el cielo.
El objetivo de Mateo es mostrar a Jesús como
descendiente de Abraham (Hb. 2:16––18), pues el
autor escribe especialmente para judíos cristianos;
todavía en el mismo objetivo, él aprovecha para
mostrar a Jesús como Hijo de David, lo que le da
otros innumerables derechos. El autor comienza con
Abraham en el verso 2; él muestra que Jesús vino
para moralizar su descendencia. Es ahí su victoria,
pues el nazareno vivió sin pecado! Él muestra que
Jesús tenía derecho al trono de David (Lc.
1:20––23), pues Mateo 1:6––11, nos muestra la lista
de los reyes (Jer. 23:5; 33:15; 5:2; Dn. 2:42––44).
Él muestra que Jesús tiene derecho a la moralización
del Reino de Israel (Mt. 1:12––16), pues aquí él
presenta los miembros de la familia real, después
del cautiverio babilónico. José no tenía este
derecho, porque estaba bajo maldición. "Era príncipe
y vivió como como carpintero (Jer. 22:30)", porque
estaba bajo maldición.
a. Por su obediencia, él alcanzó el derecho de
gobiernar el Reino Celestial; la gloria y el poder
fueron dados a Jesús!
Como hombre en su dependencia del Padre, fue lleno
del Espíritu Santo. Como hombre, por su muerte,
muerte de Cruz, fue lleno de poder; nuevamente puede
sentir la gloria sin el velo que antes poseía. Por
eso, en su ascención, él fue recibido en el Cielo
como !el Rey de la Gloria!
"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos
vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de
gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el
fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla"
(Sal. 24:7––8).
En visión de todos los profetas, él tiene derecho al
Reino eterno, en su extensión terrenal y como el
hijo del hombre:
"...venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta
el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante
de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para
que todos los pueblos, naciones y lenguas le
sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca
pasará, y su reino uno que no será destruído" (Dn.
7:13––14).
Daniel estaba acostumbrado con reyes que aparecían y
desaparecían, se levantaban y caían; reinos que se
erguían con poder y caían por la flaqueza. Mas de
repente, ¡un Reino sin fin! |